Juan J. Giaimo

domingo, 20 de noviembre de 2011

Desamparo

en la espesura
 donde todas las cosas se nombran
necesitaríamos
con urgencia
una avenida de dos manos:
para no morir
 cada vez que el viento tropical
 nos oscila
 el alma
de norte a sur
nos derrumba
el refugio
hecho signo a signo
 con la paciencia de un artesano loco
 y nos deja
 indefensos
 de cara al infinito
 como si nos quedáramos a oscuras
 para siempre…

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